Subo
y me acomodo en uno de los asientos laterales de la parte de adelante, son
cuatro, en el de más adelante una mujer, los otros tres libres. Miro hacia el
fondo, ningún lugar libre. No sé por qué me senté, éstos, aunque no lo diga en
ninguna parte, son los asientos para las viejas y embarazadas. Ya sabes que no
te podés sentar en los de adelante, me digo, va a venir una vieja y se lo vas a
dar. Dos paradas, quedan todavía los lugares a mi lado. Sube una vieja, todavía
me puedo quedar. Otra vieja más, si sube otra me tengo que mover. Se asoma otra
más, paráte. Y me paro, ya sabiendo que lo iba a tener que hacer pero esas
cuatro cuadras sentado valieron la pena. Me voy al medio del coche. Qué linda,
no la había visto. Rubia, no más alta que yo, fundamental, las mujeres altas me
intimidan. Ojos claros, párpados caídos, a medio cerrar o medio abrir, como
cansados o tristes. Varios anillos en las manos, no me gustan los anillos,
busco una alianza pero no hay, no me molestan tanto los anillos. ¿Qué te pasa?,
¿por qué estás triste?, ¿estás cansada? Lleva una cartera de cuero, común, y
encima un bolso pequeño de color negro, como de una cámara fotográfica. ¿Sacás
fotos? Me gustan tus zapatos, me gustan tus dedos. No te pongas nerviosa, no te
miro más. Quiero hablarte. ¿Qué tenés ahí? Un libro. Te gusta leer.
¿Qué lees? "Ediciones B", Mempo Giardinelli. Yo leí "Luna
Caliente" de Mempo, te puedo hablar de eso. Me tengo que bajar, ya fue.